Y saber que el momento estaba por llegar. Darse cuenta que perdiste mucho tiempo concentrándote en algo que no valía la pena en absoluto, y que lo que fue hermoso nunca más ya lo será. Pero esa es la crueldad de la vida, seguir intacto por los años, perderse en mi mismo sin que nadie se de cuenta de mi ausencia.
Porque seamos sinceros, a nadie le importa suficientemente lo que pasa dentro nuestro como para intentar detener el mundo.
Estoy bien, estoy bien, estoy bien, estoy bien.
(Mini-descargo, chiquitito, imperceptible)
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