sábado, 13 de agosto de 2011

Un poquito de todo.

Si, colgué. Capaz por esto de no tener que decir, o no saber como decir lo que pasa. (Ni yo lo sé, apenas me dé cuenta lo explico).
Mucho nuevo no hay, facultad, confusiones, idas y vueltas de ideas que me taladran la cabeza. Más de lo mismo.
Llegar a este punto donde mirás para atrás y decís: "Bueno, 18 y medio, ¿qué construiste?" no está nada bueno. Ver que no hay nada que te impulse (a riesgo de sonar como un psicopata deprimido lo digo igual), y ver que por más que quieras, por más que le pongás toda la garra, nada cambia, todo sigue igual.
Me cansé de escuchar que es cuestión mía, que de mi depende, pero si algo sé, si algo me queda bien claro, es el hecho de que mi parte siempre puse todo, de que muchas veces las situaciones van más allá de lo que hagas, de lo que planees, hay cosas que vienen solas, hay situaciones que no manejás, que te tocan porque si. Bajones que tenés que fumarte de principio a fin (como este), que si, se que en un futuro, me van a hacer crecer, pero que honestamente, hoy no tengo ganas de pasar.
Ahora lo único que me queda es esperar como sigue todo esto, ver como cambio, como la vida cambia, como todo pasa.

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