domingo, 24 de julio de 2011

Doble cara, doble vida, doble personalidad.

Miraba por la ventana buscando compasión o alguien que le devuelva la mirada. Porque si algo había aprendido, era ir en busca de las cosas. Y andaba por la vida con ojos suplicantes que nadie se retenía a observar.
Nadie.
Está solo, muy solo, y estaba seguro que había nacido para vivir así, en completa soledad con sus pensamientos. Estaba perdido en medio de la ciudad, buscando un ''no se qué''.
Escuchaba voces pero ninguna se dirigía a el, se encontraba con ojos que miraban para todos lados menos a su rostro. Su recuerdo se iba borrando lentamente, sin necesidad de acudir a alguna clase de Dios, que sabia muy bien que en algún lado estaba escondido, muy lejos de el, demasiado ausente para escuchar sus suplicas cada noche.
El muro de sus lamentos estaba intacto, solo faltaba la derrota final.
Un solo de guitarra sonaba en el fondo, algo de la música que solía calmarlo en las largas y frias noches, cuando lloraba de la mano de la soledad. Sintió la brisa en su cara y suspiró, porque todo parecía normal y aburrido en su pequeña vida.
Sin lugar a duda, los dioses habían conspirado en contra suyo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario